La hiedra (Hedera helix, L.) es una liana que se agarra fuertemente a troncos, muros o rocas, por eso no es difícil ver árboles, sobre todo en olmos, robles y pinos de zonas sombrías o cercanas a riachuelos, cuyos troncos han quedado totalmente cubiertos de sus brillantes y verdes hojas.
Aquí la vemos trepando por uno de los pinos (Pinus halepensis, Mill) que hay en Botánic Serrat.
Popularmente se dice que la hiedra ahoga al árbol por el que trepan y aunque podría ser que eso ocurriera, para ello deberían de pasar muchos años, más de cien, algo que no podríamos comprobar con nuestros propios ojos.
Hay que tener en cuenta que la hiedra no es una planta parásita, no se alimenta del árbol, se adhiere a él gracias a sus raíces aéreas, de las que hablé en otra ocasión, para subir y en todo caso competir por la luz. También le resta algo de agua y nutrientes del terreno, pero ese gasto sólo le puede hacer mal al pino a largo plazo.
Una poda de la hiedra, de tanto en tanto, es una manera de asegurar la vida del pino y no acabar tampoco con la hiedra, porque no me negaréis que se ven preciosos los dos!






