Este verano estuve en el Parc de Can Rigal, un parque bastante nuevo que sirve de unión entre Barcelona, distrito de Les Corts y L'Hospitalet de Llobregat, ya que se encuentra en los dos municipios e ideado bajo criterios medioambientales y de sostenibilidad.
Se halla estructurado en dos zonas bien diferenciadas. Por una parte, una zona de bosque mediterráneo, con encinas y pinos que caracteriza el valor de la sierra de Collserola. Por la otra, totalmente distinta, una zona de prado con plataformas y plantaciones geométricas, como este paseo central como eje, con placas fotovoltaicas que alimentan la iluminación del parque de forma sostenible.
La energía solar fotovoltaica produce electricidad obteniéndola a partir de la radiación solar y mediante un dispositivo semiconductor denominado célula fotovoltaica o bien mediante una deposición de metales sobre un sustrato denominada célula solar de película fina.
Gracias a los últimos avances tecnológicos se ha reducido considerablemente el coste de fabricación de este tipo de placas, por lo que se ha convertido en la tercera fuente de energía renovable a nivel mundial.
Se combinan las plantas arbustivas, trepadoras y herbáceas de bajo mantenimiento, así como plantaciones seleccionadas de otras floraciones que se alternan dependiendo de las estaciones. En la fotografía vemos al Plumbago auriculata.
Disponen de recogida de agua de lluvia, que se recoge y canaliza a través de un sistema de conducciones drenantes y gravas que se devuelve por capilaridad en el estrato vegetal. Cuenta, además, con riego directo de una mina de L'Hospitalet.
Los parques y jardines urbanos son puntos vitales para conseguir ciudades más sostenibles, para ello tanto el diseño, la vegetación y la gestión de mantenimiento deben incluir los principios básicos de la sostenibilidad, como el uso de los recursos naturales o que el consumo de estos recursos sea el mínimo y que los elementos de mobiliario produzcan el mínimo impacto en el entorno.
En este parque, los elementos se han construido mayoritariamente con materiales reciclados.
También, al ser un espacio público, debe tener espacios de ocio, desportivos, infantiles y de servicios. El Parc de Can Rigal cuenta con estos espacios.
En la fotografía, una zona de paseo, en la que cabe destacar la leve inclinación de terreno que conserva la orografía del lugar, un buen ejemplo del nuevo concepto de parques y jardines urbanos, más sostenibles y que se adaptan a las necesidades de los ciudadanos.





