No todo sale de maravilla, y al Limpiatubos o Árbol del cepillo (Callistemon citrinus) el cambio de lugar no le ha sentado muy bien.
Lo trasplantamos en otoño, una época quizá demasiado cálida en el mediterráneo, y deberíamos haberlo hecho en pleno invierno, el caso es que esta primavera no ha florecido más que parcialmente.
Las espigas florales que forman una especie de tubo con los largos estambres rojos, apenas han alcanzado la mitad de su tamaño habitual, que es de unos 6-7 cms. perdiendo gran parte de su principal atractivo y de la forma que le da el nombre conocido de Limpiatubos o Árbol del cepillo.
Espero que pueda adaptarse a su nuevo rincón y que el año que viene presente una floración más bonita que la de este año.

