La Freesia alba, conocida comúnmente como fresia blanca o fresilla, es una planta bulbosa excelente para rocallas debido a su tamaño compacto, fragancia intensa y bajo mantenimiento.
Produce flores campanadas de color blanco con toques amarillos en la garganta, hermafroditas e irregulares dispuestas en espigas unilaterales.
Florece a finales de invierno o principios de primavera.
Se deben plantar los bulbos en otoño, mejor en grupos tupidos para que se sostengan entre sí y tengan un aspecto más vistoso.
Además de su uso en rocallas, la Freesia alba es muy valorada por su aroma dulce, similar al jazmín, y su uso como flor cortada, la Freesia x hybrida, de la cual se han obtenido centenas de cultivares comerciales en variados colores.





