El albaricoque es el
fruto del Albaricoquero (Prunus armeniaca, L.) o damasco, un árbol originario
de Asia central y norte de China, introducido en Europa por los romanos a
través de Armenia, lo que explica su epíteto “armeniaca” y donde se cultiva
desde tiempos muy remotos conociéndose como “manzana armenia”.
El albaricoque también conocido como damasco en
Argentina, chabacano en México o albérgigo o durazno dependiendo de la región,
es una fruta primaveral y de verano.
Es una drupa o fruto con hueso, de forma casi redonda y con un surco longitudinal que la divide en dos partes, de piel aterciopelada con fina pubescencia, firme y jugosa de sabor dulce con un toque agridulce.
Se caracterizada por su color anaranjado, desde el amarillo pálido al naranja intenso a menudo con matices rojizos por estar expuesto al sol.
Se consume fresco,
en mermeladas y confituras y como acompañamiento en ensaladas y platos de
carnes. En seco y sin hueso es conocido como orejones.
Tiene bajo aporte
calórico y alto contenido de agua y fibra. Su consumo aporta muchos beneficios
por su cantidad de vitaminas A y C y minerales como potasio, hierro y calcio.
En el hemisferio
norte se cosecha como casi todas las frutas de hueso, de Mayo a Julio y
dependiendo de la variedad, las más tempranas se cosechan a finales de Mayo y
las de temporada alta entre Junio y Julio y algunas variedades tardías pueden
llegar hasta mediados de Agosto.


