El género Ceratonia corresponde a
un árbol de la familia de la Fabaceae y originario de la cuenca del
Mediterráneo.
Ceratonia siliqua, L.
Ceratonia siliqua, L. es conocido
comúnmente como Algarrobo, algarroba, garrofer, alfarobeira, que proviene del
árabe-hispano, mientras que su nombre de género, Ceratonia, proviene del griego
y hace alusión a los frutos en forma de cuernos o ceratos y su epíteto viene del
latín que significa vaina o legumbre.
Es un árbol dioico y perenne, que
puede alcanzar hasta 10 metros de altura, rústico y resistente de lento
desarrollo, de tronco irregular y corteza lisa de color grisáceo.
Hojas redondeadas u ovaladas, paripinnadas
y de margen entero, de color verde oscuro.
Inflorescencia en racimos que
surgen directamente del tronco o las ramas, flores femeninas, masculinas o
hermafroditas, de simetría radiada y fuerte olor, de color verde-amarillento.
Fruto, la algarroba o garrofa, de
una vaina coriácea de color castaño oscuro, que contiene una pulpa gomosa de
sabor dulce y agradable que rodea las semillas. Es comestible y también se usa
como forraje. La fructificación es tardía, tarda entre 7 y 10 año en dar fruto,
pero cuando lo hace es muy productivo.
Crece
en zonas de clima seco, suave y cálido, ausente de heladas, incluso cerca del
litoral, en rodales y bosquetes en algunos lugares.
Árbol
típico mediterráneo y de Oriente Próximo que se distribuye en la Península por
las provincias costeras, desde Cataluña hasta el Algarve portugués.
Se cultiva desde antiguo por su
gran utilidad gastronómica y medicinal, desde el siglo XII por los árabes, y
Marco Polo, en el siglo XIII, narra haberlo visto crecido en sus viajes por
Asia.
El consumo del fruto del
algarrobo era muy habitual en distintas regiones españolas, tanto crudos como
en harina, principalmente en épocas de escasez de alimentos. Con la harina de la
legumbre ya madura seca y sin semillas se hacía pan, gofio en Canarias,
galletas y diversos platos de repostería y, por su sabor dulce, como sucedáneo
del chocolate, llamado “el chocolate de los pobres” en la huerta murciana.
Tiene propiedades medicinales astringentes,
digestivas, antioxidantes y saciantes reconocidas gracias a los componentes químicos naturales concentrados en sus
vainas (la pulpa) y en sus semillas (el garrofín).






