Las especies incluidas dentro del género Lonicera normalmente son conocidas por el nombre popular de Madreselvas, aunque este apelativo debería ser aplicado solamente para designar a la especie Lonicera caprifolium L. y llamar a todas las demás simplemente como loniceras.
El término "Lonicera" fue usado por primera vez por Linneo en el 1753 adaptando al latín el apellido "Lonitzer", en honor del botánico Adam Lonitzer.
El término "Lonicera" fue usado por primera vez por Linneo en el 1753 adaptando al latín el apellido "Lonitzer", en honor del botánico Adam Lonitzer.
Hay unas 180 especies de madreselvas, las más comunes son Lonicera periclymenum (Madreselva europea), Lonicera japonica (Madreselva japonesa) y Lonicera sempervirens (Madreselva trompeta) que se cultivan en jardinería por su vistoso porte y por la fragancia de sus flores.
Lonicera implexa, L., es la que conocemos como madreselva silvestre, autóctona del sur de Europa, llamada zapaticos, zapatillas, calzas, dulcarana o madriselva, baladre (en catalán) o lligabosc i xuclamel (en catalán y valenciano) se puede encontrar en los bosques abiertos de la zona del litoral Mediterráneo, en el sur y en el centro de España.
Lonicera implexa, L., es la que conocemos como madreselva silvestre, autóctona del sur de Europa, llamada zapaticos, zapatillas, calzas, dulcarana o madriselva, baladre (en catalán) o lligabosc i xuclamel (en catalán y valenciano) se puede encontrar en los bosques abiertos de la zona del litoral Mediterráneo, en el sur y en el centro de España.
Ya os había hablado de esta especie de madreselva, hoy sólo añado una curiosidad y es que las flores de la mayoría de las especies de este género experimentan un cambio de color tras la polinización.
Esta polinización es muy considerable ya que son muchos los insectos polinizadores, diurnos como abejas, abejorros y sírfidos, los que se alimentan del néctar, como por los crepusculares y nocturnos, en especial los esfíngidos.
Además, todos estos insectos favorecen la xenogamia, es decir, la capacidad de que la unión entre dos especies dé como resultado una más fuerte, con lo cual no es de extrañar que existan numerosas variables y subespecies en las madreselvas silvestres.

