Estuve visitando los Jardines del Real de Valencia, llamado así por el Palacio Real que se encontraba en su interior y también conocidos como Jardines de los Viveros, haciendo referencia a una laguna o vivero que suministraba agua para el riego.
Originalmente, eran huertos asociados a la almunia, un palacio de recreo construido por los reyes de la taifa de Valencia y posteriormente ampliado. Desde al menos 1560, se utilizaron como viveros, suministrando naranjos y limoneros para embellecer los jardines del Palacio de Aranjuez bajo el reinado de Felipe II.
En 1874 la corona renunció a la propiedad para ser gestionados por la Diputación de Valencia y posteriormente, en 1903 cedidos al Ayuntamiento de Valencia.
En esta entrada, que al parecer es la principal, vemos esta composición realizada con los famosos azulejos valencianos, de banco y dos jardineras, en donde vemos al Ave del paraíso (Strelitzia reginae).
De los jardines destacan el paseo de las palmeras, con ejemplares centenarios, numerosas esculturas y fuentes monumentales, una esplendida rosaleda, una casa para pájaros levantada en 1933, un estanque o lago con una cascada con patos y cisnes y un parque infantil de tráfico con una locomotora de época.
En la fotografía de arriba podemos ver a las palmeras Phoenix dactylifera, L.
Unos ejemplares de Acantos (Acanthus mollis, L.) adornan uno de los caminos.
Y este bello y florido Jacarandá (Jacarandá mimosifolia)
En la pérgola que rodea el edificio que fuera la casa del Jardinero Mayor, hoy oficinas municipales, vemos una bonita Bougainvillea spectabilis, Willd.
La escultura central es la de la Diosa Flora, obra del escultor valenciano Francisco Font Blanch, de 1933 y al fondo a la derecha vemos la pérgola.
Una de las muchas esculturas que hay en los jardines, este monumento dedicado al poeta Vicente Wenceslao Querol de José Arnal Garcia.






