Me llamo Montse y Botànic Serrat es mi xerojardín. Está situado en la comarca del Vallés Oriental, provincia de Barcelona, un jardín compuesto de árboles y plantas de la zona, cactáceas y flores ornamentales.

Pero hay mucho más... Entra, lee, mira, juega y descubre la botánica de una manera sencilla, las leyendas de las plantas, su historia y otras curiosidades.

Cada uva, un deseo: Feliz 2009

Foto: Imágenes de Google

Como cada año, cada día 31 de Diciembre a las 12 de la noche en punto, todos y cada uno de nosotros estaremos comiendo las doce uvas de la suerte.

Cada una de esas uvas para mí representa un deseo para el nuevo año, doce deseos que quiero compartir con todos y todas.
Así que os deseo, con todo mi cariño:

  • Un sueño que perseguir
  • Un trabajo que realizar
  • Una causa por la que luchar
  • Una canción para cantar
  • Un proyecto por conseguir
  • Un hogar donde vivir
  • Algo que aprender
  • Algo que recordar
  • Un libro para viajar
  • Un camino que recorrer
  • Amigos para compartir
  • Alguien a quien amar
¡ Feliz 2009 !

Rosal y Madroño en contraste



El jardín está ahora lleno de contrastes.


El rosal silvestre, desprovisto de flores con las hojas amarronadas y las fructificaciones ovoides de color rojizo, presenta el aspecto de haber llegado al final de su periodo, exactamente igual que este año que acabará mañana.




El Madroño, sin embargo, justo ahora asoma tímidamente su ramillete de flores formando panículas colgantes. La floración que empieza igual que el año nuevo.

No debemos olvidar las rosas que nos mostraron su belleza y que también nos pinchó con sus espinas, mantengamos en nuestra memoria la suave fragancia de su perfume al tiempo que despedimos el año.

Salgamos al encuentro del nuevo año que nos traerá otra primavera y otro verano, en el que podremos saborear el fruto maduro del madroño que ahora florece y volveremos a tener rosas en el jardín.


¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!


El Arbol de NAVIDAD, mensaje al cielo


Los árboles tienen en todas las culturas un significado muy especial entre antropológico, místico y poético que representa el medio de unión entre el cielo y la tierra, entre lo humano y lo divino.
El árbol ahonda sus raíces en la profundidad de la madre tierra y se eleva alto y vigoroso hasta el cielo como signo de encuentro entre lo terrenal y lo celestial.

No es de extrañar que desde el Génesis, en el que aparece el árbol de la Vida que Dios otorgó a Adán y Eva en el Jardín del Edén, hasta nuestros días y a través de culturas diferentes, el significado siga siendo ese vínculo de unión.


Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol perenne y gigantesco llamado el Yggdrasil al que rendían culto cada año, en el solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida. En su copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y Valhalla (el palacio de Odín) y en las raíces profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban celebrando el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad.

Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol pagano que representaba al Yggdrasil y en su lugar plantó un pino como símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y las velas representaban a Cristo, la luz del mundo.


Para los bretones (grupo celta de Bretaña), el árbol de Navidad fue descubierto por Persifal, caballero de la mesa redonda del rey Arturo, mientras buscaba el Santo Grial o cáliz de la Última Cena de Jesús. La leyenda cuenta que el caballero vio un árbol lleno de luces brillantes, que se movían como estrellas.


Otra leyenda sostiene que Martin Luther, el fundador de la fe Protestante, estaba caminando por un bosque en la víspera de Navidad cuando fue deslumbrado por la belleza de millones de estrellas que brillaban a través de las ramas de los árboles. Estaba tan impresionado por la belleza de la vista que cortó un pequeño árbol y lo llevó a la casa de su familia. Y para recrear la misma belleza que había observado en el bosque le colocó luces en todas las ramas.

Con el paso del tiempo los adornos evolucionaron cambiando manzanas por esferas y velas por dulces y regalos para los niños. Al parecer el primer árbol de Navidad como lo conocemos en la actualidad se registra en Alemania en 1605 y se vió por primera vez en Inglaterra en 1829, posteriormente el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria lo plantó en 1841 en el Castillo de Windsor. En España, el primer árbol navideño se colocó en Madrid en 1870. Los inmigrantes alemanes lo llevaron a Estados Unidos dónde la costumbre quedó firmemente arraigada.




Así pues la tradición de poner un árbol de Navidad en nuestros hogares simboliza la armonía entre el cielo y la tierra, entre los que estamos aquí y los que están allá, entre lo humano y lo divino.

Los adornos también tienen un simbolismo; las luces que iluminan ese camino de unión y el camino hacia el cielo, las bolas o esferas, antes manzanas, que representan bienes y regalos de Dios hacia la humanidad, las cintas y girnaldas que son lazos de unión familiar y de amor y la estrella en la punta del árbol que es la luz divina, la estrella de Belén, el punto de unión.



Nota: El árbol de Navidad de las fotografías y que adorna mi casa es artificial. Comprenderéis que me resulta muy doloroso ver un montón de arbolitos arrojados a los contenedores una vez que han pasado estas fiestas.

POINSETTIA, la historia de una estrella de Hollywood


Euphorbia pulcherrima

Cuenta una vieja leyenda azteca que esta planta de preciosas brácteas rojas a la que llamaban “Cuetlaxochitl” que significa “flor de pétalos resistentes como el cuero” o según algunos historiadores “flor que se marchita”, surgió de una historia de amor.
Las gotas de sangre del corazón roto de una diosa azteca dieron lugar al color rojo de las hojas de la Poinsettia.
Los aztecas apreciaban esta planta por su floración durante los cortos días de invierno, usaban el pigmento rojo de sus brácteas para teñir prendas de algodón y de cuero y para sus pinturas cosméticas y con la sabia lechosa fabricaban un medicamento antitérmico.

Existe otra leyenda mexicana que dice que la primera Poinsettia apareció gracias a las oraciones de un campesino y una campesina que eran hermanos y que no teniendo nada que ofrecer al niño Jesús, le llevaron unas ramas verdes que colgaron alrededor del pesebre y que milagrosamente brotó una brillante estrella roja y verde en el lugar dónde habían colgado las ramas.

En el siglo XVII, los padres franciscanos en México utilizaron esta planta que tiene las hojas verdes todo el año y florece en estas fechas para adornar las celebraciones de Navidad, y a partir de entonces se empezó a conocer con varios nombres, Flor de Nochebuena, Flor de Pascua, Estrella de Navidad, Santa Catalina.




El nombre de Poinsettia se debe a Joel R. Poinsett, embajador de Estados Unidos en México y eminente botánico, que en 1828 conoció la planta y le gustó tanto que la envió a su país y, de ahí a diversas partes de Europa con el nombre correspondiente a su apellido. Los botánicos, sin embargo, la bautizaron como "Euphorbia Pulcherrima", que significa la más bella.

Un alemán que emigró a América, Paul Eche, fascinado por esta planta empezó vendiendo unas ramitas recién cortadas a principios del siglo XX en California, como planta de Navidad.
Su hijo, Paul Jr. la empezó a vender en la época navideña en los puntos de venta más destacados de Sunset Boulevard y Hollywood Boulevard de Los Angeles, en dónde se convirtió en una auténtica estrella hoy en día mundialmente famosa.

Si queremos conservar y cuidar la Poinsettia que hemos comprado o nos han regalado para estas fiestas, mirar en el blog de Carmen de Plantas y Flores.

Cactus de Navidad

Foto: Imágenes de Google


Schlumbergera truncata

También conocido como el Cactus de Navidad, es una de las seis especies de cactus oriundos de Brasil, que suele florecer en invierno y en varios colores blanco, rojo, rosa y púrpura.

No he encontrado ninguna historia o leyenda relacionada, por que se puede deducir que el apelativo de cactus de navidad debe hacer referencia a que su etapa de floración coincide con estas fechas y por ello se debía usar como ornamentación en las celebraciones navideñas.

Dos amigos y seguidores que debemos visitar para ver preciosas fotografías y consejos sobre su cuidado:

Tarjeta de Navidad número 100

Tarjeta: Composición realizada sobre foto de Francesc V.C.

La verdad es que reservaba esta postal para dentro de unos días, pero coincide con mi entrada número 100 en este blog, este jardín o como lo queráis llamar, que ya es tan vuestro como mío.

Me he permitido hacer un inciso, que es lo bueno que tiene tener un blog, que escribes de lo que quieres, cuando quieres y como quieres, para desear a todo el mundo y con todo mi cariño...


* BON NADAL
* FELIZ NAVIDAD *

Tradicions Catalanes - El Tió i El Caganer


El Tió de Nadal

El origen del Tió no es más que un tronco de madera que ardía en el fuego, del latín “tea” y simboliza los bienes preciosos que otorga al hogar, luz y calor.

Evoluciona como figura mágica con el mismo objetivo y se convierte en un personaje típico que se representa como un tronco de madera muy peculiar sostenido por un par de patas que tiene ojos y boca, que viste la “barretina” catalana o típico gorro de color rojo y al que se tapa con una manta para resguardarle del frío.

La tradición consiste en instalarlo en la casa unos días antes de Navidad y alimentarlo con cariño con cáscaras de naranja, pan seco o galletas, tarea de la que se encargan los niños, para poder recibir sus obsequios.

La víspera de Navidad, al regreso de la Misa del Gallo, los pequeños hacen “cagar” al Tió, de ahí que se le conozca como “cagatió”, dándole golpes de bastón hasta que caen los regalos que consisten en pequeñas golosinas, dulces y turrón, mientras le cantan :


Caga tió, ametlles i torró,
no caguis arengades que son salades,
caga turrons que són mès bons.
Caga tió ametlles i turró,
si no vols cagar
et doneré un cop de bastó.

Caga tió, almendras y turrón,
no cagues arenques que son salados,
caga turrones que son más buenos.
Caga tió, almendras y turrón,
si no quieres cagar
te daré un golpe de bastón.



Foto: Amics del Caganer

El Caganer

Esta figura representa a un pastor o “pagès” (campesino catalán) ataviado con la indumentaria típica de faja y barretina, agachado, con el pantalón bajado y defecando.

La figura del “caganer” es una figura más de la imaginería popular que durante los siglos XVI, XVII y XVIII cuando los gremios alcazan su esplendor con los llamados “rajoles dels oficis” (baldosas de los oficios), confeccionaban también otras figuras. En el período barroco, cuando se incorporaron escenas rurales y campestres en la representación de pesebres, es cuando posiblemente se incorpora la figura del “caganer” como símbolo realista representando en el acto de defecar, la fertilización de la tierra que asegura buena cosecha.

Existe un relieve de mármol del siglo XVIII llamado “La Vírgen y la Montaña de Montserrat” en el que se representa a la Madre de Dios con el Niño y el macizo de Montserrat con sus caminos transitados por personajes, entre los que se encuentra un “caganer” escondido en un rincón, al amparo de un árbol.

La tradición de poner un “caganer” en el pesebre para tener buena suerte y para que sea fértil la cosecha del año, es una de las más entrañables de nuestras costumbres, aunque también es frecuente en otras regiones de la Península Ibérica y en Portugal.

Año tras año, la figura del “caganer” va adquiriendo más pupularidad y se representa con oficios y con personajes de actualidad, bomberos, policías, curas, futbolistas, políticos, etc. sin que falte la versión femenina o “caganera".

  • Quiero agradecerle a Viatger su inestimable ayuda para la elaboración de esta entrada.

Tradicions Catalanes - Fira de Santa Llúcia


Foto: Imágenes de Google

Una de las ferias más tradicionales en Barcelona es la “Fira de Santa Llúcia”, se trata de un mercado de productos artesanos navideños que se instala una semana antes del día 13 de Dicidembre, festividad de Santa Lucía, en la Plaça de la Catedral y en las calles de sus alrededores.

Su historia se remonta a 1786, cuando competía con otras ferias similares en la ciudad que se celebraban en distintas fechas hasta que a principios del siglo XX se reunificaron y se emplazó definitivamente en la Plaça de la Catedral y pasó a celebrarse desde el día de Santa Lucía que era cuando acudían los fieles a hacer su ofrenda a la patrona de modistas y costureras, hasta la víspera de Navidad, de ahí su nombre.

Actualmente, ni se inicia ese día ni es la única. En los últimos años se ha ido adelantado la fecha a petición de los feriantes y este año incluso antes que el anterior y existe también otra feria navideña instalada en La Sagrada Familia.

Cuenta este año con 288 paradas que se dividen en tres categorías:



  • Verde : Zona dedicada a la venta de árboles de Navidad, musgo, eucalipto, acebo, luces, lazos y cintas para adornar y el típico “Tió”.

  • Figuras: Elementos decorativos y todas las figuras necesarias para la confección del pesebre, que van desde la figura más sencilla a una fuente con luces reales y por supuesto el famoso “caganer”.

  • Artesanía: Todo tipo de objetos artesanos como zambombas, velas y otros adornos además de regalos relacionados con estas fiestas.

Foto: Laura

Pasear por entre las paradas de esta feria resulta agradable, observar los objetos y los elementos decorativos se convierte en un auténtico placer y ver las miradas de los niños nos devuelve a nuestra infancia y nos hace despertar el sentido navideño.

Reservo una segunda parte de estas Tradicions Catalanes, para el típico Cagatió y la figura del caganer.


Musgo para el belén

Foto: Botanic El Serrat

Bryophyta

El musgo es uno de los elementos que junto con palmeras, arbolitos y otras plantitas se utilizan para confeccionar el Belén o pesebre tan tradicional en estas fechas y que contribuyen a dar un aire campestre a la representación del Nacimiento del Niño Jesús.

Los niños, protagonistas indiscutibles en su elaboración, disfrutan colocando estos elementos en el portal, en los caminos, entre los pastores y sobretodo en el contorno del río cuyo puente cruzarán los esperados Reyes Magos.

No existe ninguna leyenda o cuento referente al musgo, pero sí sobre hacer el pesebre o belén, en Navidad.

Foto: Pesebre de mi madre M.Ruiz

En el año 1223 en la pequeña localidad de Greccio en el centro-sur de Italia, San Francisco de Asís intentaba explicar el misterio del nacimiento del Niño Dios a los habitantes, en su mayoría campesinos, y cómo no parecían comprender buscó la manera de ilustrar sus explicaciones.

Así que mandó traer una imágen del Niño Jesús, una cunita, paja, un buey y un burro. Con todo esto compuso la escena faltando únicamente la imágen del Niño Jesús.
Cuando San Francisco tomó en brazos la imágen y la depositó en la cuna se produjo un milagro: ¡la imágen tomó vida y el niño sonreía a San Francisco!.
Todos se arrodillaron y fueron bendecidos por el niño que, un instante después volvió a convertirse en una imágen.

Año tras año el pueblo de Greccio volvía a escenificar el “pesebre de San Francisco” con la esperanza de volver a vivir el milagro y aunque la imagen no volvió a tomar vida, la costumbre se esparció por todos los pueblos cristianos, añadiéndole las figuras de la Virgen María y de San José.


Desde ese primer pesebre, pasando por la época renacentista y barroca que lo convirtieron en arte, en América que comenzaron a ser anacrónicos incluyendo animales y plantas americanas que no existían en los tiempos de Jesús hasta nuestros días, que se representan con figuras de todo tipo de materiales, aunque también se hagan representaciones tradicionales de pesebres vivientes, el significado sigue siendo el mismo : La representación de la NAVIDAD.


El Rey del Acebo

Foto: Imágenes de Google

Ilex aquifolium



El Rey del Acebo, antigua deidad celta que reinaba durante la mitad oscura y fría del año, es decir desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno, cuando el Rey del Roble tomaba el trono y reinaba la otra mitad de año.

Representado por un anciano de barba blanca, que viste con ropajes verdes y va adornado con hojas y frutos de acebo, era adorado como deidad de la abundancia y la ayuda espiritual.

Entre sus atributos aparecen también los ciervos, por lo que se cree que corresponde en gran medida al personaje de Santa Claus, mezclado con los mitos cristianos, ya que al final de su reinado es reemplazado por el Rey del Roble que da comienzo al período luminoso del año y que coincide con la fecha de la Navidad.

En el alfabeto celta de los árboles el acebo representa la letra T (tinne) que originariamente significa “árbol sagrado” y simboliza la fiesta del amor y de la esperanza.


La Iglesia Católica, introdujo el acebo como planta navideña en sustitución del muérdago, que era el símbolo pagano de los druidas, más de acuerdo con los romanos pre-cristianos que consideraban el acebo como planta del dios Saturno cuya festividad se celebraba el 25 de Diciembre y pronto esta costumbre se extendió en toda Europa y en Norteamérica.

En el villacinco inglés “The Holly and the Ivy” (El acebo y la hiedra) se dice:

"De todos los árboles del bosque es el acebo el que lleva la corona"

Podeis escuchar este tradicional villancico......

La magia del MUERDAGO

En estos días, que hacemos los preparativos para celebrar una de las fiestas más importantes, la Navidad, unos elementos verdes se hacen imprescindibles en las decoraciones de nuestras casas y también en las de calles, plazas y comercios:

El acebo, el musgo en el pesebre, el muérdago, la Poinsetia y el cactus de Navidad y, muy especialmente el abeto.
Hoy, como inicio de esta edición especial, el muérdago:

Viscum album


Foto: M.A.Bueno


Plinio, el historiador romano en su Historia Natural, nos habla de los sacerdotes druidas y de magos celtas y explica el complejo ritual del que se servían para la recolección de muérdago, siempre en determinadas fechas del año y prefiriendo el muérdago nacido en los troncos de los robles.
Lo utilizaban para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para ayudar a las mujeres a la concepción, para hacerse invisibles, para curar heridas...El muérdago era su planta mágica por excelencia.

Las leyendas sobre el muérdago son innumerables; una francesa nos relata que en su origen esta planta era un árbol pero habiendo sido utilizada para construir la cruz donde Jesucristo sufrió su martirio y muerte, Dios la condenó a no obtener jamás un lugar en la tierra y a tener que depositar sus raíces sobre otros árboles.

La leyenda del beso debajo del muérdago nos llega de mano del dios de la paz, Balder, este fue herido y muerto por una flecha de muérdago, esto entristeció mucho al resto de los dioses, que conmovidos por los llantos de la amada de Balder, le restituyeron la vida para que continuase eternamente con su amor. Por ello, en tributo a esta pasión sin fin, Balder ordenó que cada vez que una pareja enamorada pasase por debajo de una rama de muérdago, se besasen para perpetuar su amor.

Para saber algo más del muérdago, ver la entrada Viscum album en el blog Mirando plantas de Bibiano Montes, magnífico blog de la flora silvestre del Mediterráneo occidental, y os sorprenderéis...

FRASE 22

Foto: Imágenes Google



Los tiempos felices de la humanidad, son las páginas vacías de la Historia.

GRIÑOLERA



Cotoneaster horizontalis, Decne

Pertenece al género de las plantas leñosas, de la familia de las rosas Rosaceae, y procedente del Oeste de China.

El nombre procede del latín “cotoneus” que significa membrillo y del sufijo “aster” imperfecto, aludiendo al parecido de las hojas de algunas especies con las del membrillo.

La mayoría de las especies de Cotoneaster son arbustos que pueden medir de 0,5 a 5 metros variando sus portes, desde las plantas de tallos rastreros a las de gran tamaño que trepan como arbustos.

El Cotoneaster horizontalis es una planta o mata rastrera de hoja caduca, con ramas horizontales que crecen en abanico con aspecto de espina de pescado y de forma horizontal.


Hojas ovales, alternas, mucronadas en el ápice, de 6-12 mm, de color verde brillante por el haz, y ligeramente tomentosas y de color glauco por el envés.

En otoño presentan ligeros tintes rojos o anaranjados.

Flores aisladas, pequeñas, de color rosado, que se manifiestan en primavera y el fruto es una baya globosa, de color rojo, muy decorativas que surgen en otoño y resisten durante el invierno.

Existe una forma compacta prácticamente enana y de menor desarrollo horizontal, ideal para jardines pequeños.

Necesita suelos no demasiado húmedos y bien drenados, se aconseja plantarla al sol aunque es muy resistente al frío invernal.

Se usa en jardineria para cubrir paredes y en rocallas ya que crece de forma horizontal.